La visita al Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre es casi un sitio obligado para cubanos y turistas extranjeros que vienen a Cuba. No es preciso profesar el catolicismo, la Patrona de Cuba, como también es conocida la Virgen del Cobre, es amada desde hace muchos años. En el 2015 durante su viaje a Cuba el papa Francisco realizó una visita al lugar.

El Santuario Nacional (basílica menor de la Iglesia católica) se encuentra en Santiago de Cuba, a una distancia de alrededor de 30km de esta oriental ciudad. La iglesia se halla aislada en la Colina de la Cantera y es el sitio más importante del poblado del Cobre. Posee dos torres laterales con un campanario principal, a su entrada hay 254 escalones que ofrecen a los visitantes una vista sinigual, pues está acompañada de varias Palmas Reales, árbol nacional cubano.

Las turistas nacionales y foráneos llegan temprano en la mañana para disfrutar del paisaje y participar de las celebraciones litúrgicas que acontecen en el interior del santuario. Otros prefieren hospedarse hoteles, en casas particulares u hostales privados de acuerdo a sus gustos y posibilidades. Cercano al poblado del Cobre se halla el Hostal La Purísima, con dos habitaciones disponibles y con buenas condiciones para descansar, disfrutar de la vegetación y tener una vista envidiable, pues al salir de una de las habitaciones se puede divisar a lo lejos el Santuario del Cobre, donde las ramas de los árboles forman un corazón expresando los valores y la humildad con los cuales su gente recibe a quienes visitan estos parajes santiagueros.

Desde Santiago de Cuba se puede tomar taxis y camionetas (le llaman pisicorre) que tienen un precio asequible y en cerca de 20 minutos ya llegas al destino. A la entrada del poblado del Cobre, camino al Santuario, se pueden ver diversas ofertas: ramos de flores (principalmente girasoles), coco frío (especial para refrescar debido al intenso calor que existe en esta región oriental) y artesanías de diversas formas y tamaños en alusión a la Virgen del Cobre (llaveros, collares, estatuillas y otras creatividades).

Luego de subir la escalinata, se percibe una paz increíble dentro de la iglesia donde se puede apreciar las distintas ofrendas que le dejan cubanos y extranjeros a la Virgen del Cobre. Encenderle una vela es casi un ritual obligatorio para todos los visitantes. Impresiona cada lugar, los vitrales muy bien conservados a pesar del tiempo transcurrido y los efectos de fenómenos naturales que han afectado la zona. Todos desean tomarse una foto para llevarse de recuerdo con fondo a la Virgen. También, sus visitantes les dedican un tiempo a las oraciones que en ocasiones pareciera una eternidad debido a la tranquilidad, paz y amor que abunda en este sagrado lugar. Sus visitantes generalmente al dedicarle un tiempo a la Virgen del Cobre le piden salud, paz y prometen regresar a cumplir con la Virgen.

Cada 8 de septiembre se celebra las actividades festivas, que según cuenta la leyenda fue encontrada en 1613 en la bahía de Nipe (al norte de Cuba) cuando tres personas conocidos en la historia por “los tres Juanes” regresaban de buscar sal a Cayo Francés.

La Virgen del Cobre guarda estrecha relación con las Guerras por la Independencia de la colonia española, específicamente los mambises. De hecho, los veteranos de estas contiendas le pidieron a Papa Benedicto XV que proclamara a la Virgen como Patrona de Cuba. La declaración fue hecha el 10 de mayo de 1916.

Conocida también como Virgen Mambisa, se vincula con los mambises y los esclavos. El propio Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, visitó el Santuario para pedirle a la Virgen por la Independencia de Cuba. Del mismo modo, en una loma cercana a la iglesia se construyó una estatua que recuerda a los esclavos convertidos en cimarrones. Personas que fueron traídos forzados desde el África y sometidos a malos tratos, pero que en el poblado del Cobre se les rinde homenaje por su decisión valiente y osada de luchar por la libertad antes de que morir en condiciones infrahumanas y de servilismo.

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