Quizá ahora comprendamos mejor las palabras del Papa Francisco que animaban la convocatoria a este Encuentro: “Para tener vida en abundancia es necesario aprender a regalar: no sólo  los  beneficios  de  las  empresas,  sino  ustedes mismos. El primer regalo del empresario es la propia persona: su dinero,  aunque  también  importante,  es  demasiado poco. El dinero no salva si no está acompañado del don de la persona.”

En estos tres días, pero también en las abundantes horas de preparaciones y tropiezos, confrontaciones y alegrías; hemos tenido de CONOCERNOS para COMPARTIR, CREAR experiencias, metodologías de trabajo, soluciones  a  problemas  y,  sobre todo, poner en común los valores  que  animan  nuestros  esfuerzos.

CREAR redes de redes para COLABORAR entre emprendedores,  proyectos  sociales  y  oportunidades de  negocios  con  propósitos sociales, solidarios, colaborativos y de comunión.

El viernes los amigos Francisco Damián, Erwin, Ángel y Rafael nos hablaron sobre cooperativas no agropecuarias, estrategias de capacitación al sector privado y cooperativo, emprendimientos en zonas rurales y sobre la economía social y solidaria en el modelo económico cubano. A pesar de varias vicisitudes tecnológicas pudimos aprender y dialogar sobre cuestiones teóricas y realidades diversas de distintos proyectos, sitios de Cuba y aún más allá con: la minindustria MAROJA y su proyecto “Redes para Crecer” desde Santiago, el proyecto CARSUEÑOS de Camagüey, aprendimos con un video de la empresa del hermano Jesús Petterson del querido Panamá; y del Proyecto ArteCorte en el corazón de la Habana Vieja.

Un apasionante intercambio con pedidos de ayuda, ofrecimientos de colaboración, amenas palabras de ánimo, compromiso; y sobre todo la evidencia de que necesitamos ofrecer nuestra visión solidaria de los negocios y proyectos a la Cuba de hoy.

Durante la jornada sabatina recibimos otras maravillosas experiencias de negocios socialmente responsables: PROCLE, Charlotte Gym, la revista Negolution e Ingenius. El intercambio fue franco y abierto: los valores humanos, los bienes relacionales, las motivaciones de cada cual para ayudar a otros, el reto de ser mejores en función de los demás… todos nos hacemos más felices, contribuyendo a la felicidad de los demás.

Luego un ejercicio en grupos sobre el enfoque hacia los clientes o beneficiarios de nuestros negocios o proyectos, desde la lógica que no basta buscar el bien del otro, sino que debemos conocer el bien del otro para ayudarle a encontrarlo.

En la tarde una visita “inesperada” de un amigo que nos retó a todos a reconocer nuestras fijaciones para motivar el cambio, la innovación… una tarde dinámica y de un aprendizaje cuestionador.

Los espacios informales han creado conexiones contagiosas de solidaridad y fraternidad entre personas diversas, que quieren ayudar a otros precisamente desde el ser diferentes, siempre desde la perspectiva de ganar todos, sobre nuestra Patria Cubana, nuestros vecinos, amigos, familias, colaboradores, compañeros de trabajo, nuestros pobres hermanos.

Nuestro domingo ha sido iniciado desde la visión humanista de la economía de comunión. Una práctica y una filosofía de gestión de negocios basada en el amor, el diálogo, la reciprocidad, el don y la gratuidad. El amigo Luis Castellanos nos ofreció un itinerario, un mapa para reconocer donde se encuentra nuestro negocio o proyecto, y contar con algunos pasos/etapas para abrir o mejorarlo.

Luego el reconocimiento de problemas que enfrentan los emprendedores cubanos, pero también la búsqueda de soluciones de una forma creativa, participativa, inteligente.

Estos días hemos reencontrados viejos amigos, hemos conocido otros, nos hemos conmovido con historias de héroes cotidianos; aquellos que perseveran, que no se dejan vencer ante las incomprensiones, sino que responden con más voluntad, donando hasta que duele, buscando ayuda y siendo buenas personas a veces desde lo poco, las más desde lo grande que nace desde dentro…sólo porque sí, porque es bueno buscar el bien.

Podemos terminar con estas palabras de Francisco dirigiéndose a NOSOTROS, sí, a los que queremos y hacemos una economía más humana y más fraterna: “Que el “no” a una economía que mata se convierta en un “sí” y a una economía que hace vivir, porque comparte, incluye a los pobres, usa los beneficios para crear comunión. Les deseo continuar por ese camino «Dios ama al que da con alegría» (2 Corintios 9, 7). Dios ama sus beneficios y talentos donados con alegría. Lo hacen ya; pueden hacerlo todavía más.

Les deseo continuar siendo semilla, sal y levadura de otra economía: la economía del Reino, donde los ricos saben compartir sus riquezas, y los pobres son llamados DICHOSOS.”

Gracias y quedamos conectados!!!

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