No ha tenido su José María Heredia, pero, así como las cataratas del Niágara, El Nicho también merecería una oda.

Si el Macizo de Guamuhaya (Cordillera del Escambray) se ve desde el espacio como un cuello de sierras de altitud media, que se alza sobre el cuerpo de valles intramontanos, ríos, lagos y pequeñas elevaciones, El Nicho bien podría ser su diadema.

Este paraje, situado en el municipio de Cumanayagua (Cienfuegos, Cuba), dentro de la porción cienfueguera del Macizo, subyuga por las aguas que descienden de sus cascadas e inundan de millones de gotas un aire puro a grado máximo, las piscinas naturales convertidas en premio mayor para el senderista que concluye la travesía, los caminos entre los bosques, su fauna y vegetación…

El turismo de naturaleza halla una plaza frecuentada por viajeros nacionales e internacionales, expediciones juveniles y hasta equipos de fotógrafos interesados en captar la belleza del torrente al precipitarse; o la policromía de los tocororos –ave nacional–, al lado de cartacubas, cotorras, pájaros carpinteros y colibríes que habitan en sus árboles.

Integrante del denominado Refugio de Fauna Laguna de Guanaroca-Yaguanabo-El Nicho, al corredor biológico de 60 kilómetros cuadrados no solo lo pueblan esas aves, sino además cerca de 65 plantas endémicas.

Amén del Lago Hanabanilla –a escasos kilómetros–, desde El Nicho se puede viajar, por carretera, hasta otros sitios de interés pertenecientes a la geografía montañosa cienfueguera como Loma de Ventana, Cuatro Vientos, el Pico San Juan (punto culminante del Macizo y poseedor de un radar meteorológico, al cual se accede por un trecho a pie) y la Cueva Martín Infierno, donde está la estalagmita mayúscula del subcontinente, con casi 70 metros.

El Parque se encuentra abierto al público, y el visitante atraviesa senderos de alrededor de dos kilómetros, de topografía variable con preeminencia de elevaciones, hasta acceder a los estanques naturales antes referidos.

En la actualidad no se permiten acampadas u otras formas de visita no programadas en la zona, pues el sitio fue objeto de depredación y constituye necesidad y reto preservarlo tanto para el bien de la naturaleza, como de las personas, apunta Miguel Alfonso Santana.

Tal desvelo por cuidarlo ya rinde sus frutos, afirma el directivo. Hay un esplendor natural verificable y los senderos están muy limpios, «entre los productos de turismo de naturaleza más atractivos de Cuba, El Nicho ha iniciado el 2018 con sus mejores galas y corrobora su fama de sitio fabuloso para el visitante».

Con información de Granma.

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